Diario personal de un aprendiz de líder lidiando con todo aquello que nunca pensó vivir. Nunca nada fue tan obvio como el primer fracaso ni nada tan fugaz como el éxito.
marzo 08, 2020
Disrumpió
Ha pasado mucho tiempo, y no solo hablo del tiempo que me tomó volver a escribir para este "blog", si mereciera la pena llamarlo así; ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que realmente escribí algo. A continuación voy a transcribir las palabras exactas que me sometieron, que rompieron mis ganas atadas, las palabras que, en términos empresariales y corporativos, "disrumpió" con la monotonía de acallar las letras que por mis dedos suplicaban por el papel y el grafito. Sepan también que pudiese decir de mí que he madurado, hablando netamente de la escritura, ya que en lo que respecta a mi vida, probablemente he dado más pasos al costado de lo que hubiera querido. Así también, intentaré darle un giro a este espacio, donde buscaré ser más yo y menos yo, como lo aceptaba Wihtman, me contradigo. Así que sin más, abajo estarán las palabras que liberaron a mi yo, ingresando en un nuevo plano.
Cuando escucho lo que tu boca brama, un incendio me consume por dentro, un devorador fuego me quema y algún demonio se apodera de mí, pretendiendo salir a través de mi lengua; pero quien sabe que dioses lo detienen, ¿será mi cabeza?
Callo y trago el amargo veneno para mí. Te escucho llorar pero no quiero tocarte, mis manos no lo quieren hacer; en esos momentos te detesto y las lágrimas que derramas no conmueven a la criatura que en estos momentos me somete.
A veces odio todo, a veces te odio, detesto el sonido de tu voz criticando una y otra vez las mismas cosas que ya criticaste. Aborrece mi interior cuando te vas. Los ojos no lloran y mi alma no te extraña.
La respiración se hace más profunda cuando de golpe pareciera que recupero a mi "yo". Aunque quisiera no puedo acercarme a ti.
Oigo tu llanto, es tan triste; lloro contigo pero jamás derramo lágrimas. Quiero seguir queriéndote pero de a ratos. Dormiré sin decirte que te amo, ya estoy acostumbrado.
Tengo miedo de que alguna vez mis demonios me sobrepasen y ya no te vea.
Un año contigo y 365 días sin ti.
Siempre va a ser un placer tenerlos por acá, se vienen nuevas ideas y nuevos temas.
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